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La importancia de una buena hidratación en verano

Hoy queremos hablarte sobre la importancia de una buena hidratación en verano.

Y es que, en verano, con el aumento de la temperatura ambiental se incrementa también la temperatura corporal. Para contrarrestar esta situación y eliminar el exceso de calor de nuestro organismo, sudamos. Hasta aquí, todo perfecto. El problema estriba cuando se pierde más agua –y electrólitos, como el sodio y el potasio- de la que se repone. Si las pérdidas no se compensan, la persona puede sentirse cansada o mareada, que son los primeros síntomas de deshidratación. Si el cuadro se agrava, puede aparecer desorientación, orina concentrada, sequedad cutánea, fiebre alta, taquicardia e, incluso, convulsiones.

Es muy importante aumentar nuestra ingesta de líquido de dos litros, recomendados en invierno, a tres litros y medio, sobre todo cuando realizamos ejercicio, que el consumo de líquidos puede llegar a ser más alto. Estas necesidades de líquido las podemos cubrir no sólo con beber, sino que la alimentación es muy importante.

Debemos beber periódicamente. La botella de agua debe ser nuestra aliada, y, además, es mejor ingerir los líquidos de forma lenta para que el organismo los asimile mejor. El cuerpo pierde agua a través de la orina, el sudor y la respiración, y esta pérdida aumenta cuando se hace ejercicio físico o si se está enfermo. Para devolver esa cantidad de líquido, basta con beber agua suficiente.

Los signos de una deshidratación moderada o leve son diversos:

  • Sed, boca seca o pegajosa.
  • Orina escasa, de color amarillo oscuro.
  • Piel seca y fría.
  • Dolor de cabeza.
  • Calambres musculares.

 Es aconsejable, según el ‘Decálogo de la Hidratación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria‘ (SENC):

  • Mantener las bebidas a temperatura moderada, porque si están muy frías o calientes es habitual beber menos.
  • Aumentar la ingesta de líquidos en ambientes calurosos y situaciones de estrés y antes, durante y después de hacer ejercicio.
  • Tener especial precaución con niños y ancianos, ya que tienen un mayor riesgo de deshidratación.
  • Diez raciones de líquidos al día es una referencia para una correcta hidratación (una ración es equivalente a unos 200-250 ml).

Además de mantenerse bien hidratado, es bueno buscar sitios con sombra, fuera de los rayos directos del sol, así como no realizar actividades físicas en las horas centrales del día (las más calurosas) y usar ropa fresca y ligera.