Blue Healthcare

El coronavirus (COVID-19) y el malestar emocional

Es completamente normal sentir ansiedad y malestar emocional en estos días en que el coronavirus (COVID-19) se ha convertido en el protagonista principal de nuestras vidas.

La preocupación y el miedo de las personas se palpa en cada lugar y es perfectamente comprensible que, ante una crisis humanitaria así, acabemos afectados psicológicamente. Desde el área Mind de Blue Healthcare queremos darte un mensaje de tranquilidad.

La crisis del coronavirus puede facilitar un estado nuevo de reflexión. El virus COVID-19, declarado pandemia mundial por la OMS, nos ha obligado a todos a parar y a andar con más sosiego en nuestra vida. Es momento de intentar hacer en casa aquellas cosas que más nos gustan -leer libros, dibujar, ver películas, inventar recetas de cocina, juegos…- Piensa que quizás sea un buen momento para estrechar lazos con tu pareja e hijos y acercarte más a ellos. En nuestro día a día vamos demasiado deprisa como para prestarle atención a lo verdaderamente importante: es momento de conversar, de mirarse a los ojos y de reconectar.

Es muy importante que prestes atención a los consejos de las autoridades sanitarias con el fin de prevenir la transmisión del virus y que trates de mantener la calma.

Es normal que en estos días te cueste especialmente concentrarte, que te sientas mucho más nervioso, que no puedas dejar de pensar en ello y que te mantengas en estado de alerta. Experimentamos mayor dificultad a la hora de realizar nuestras tareas y obligaciones y nos cuesta controlar la preocupación constante. Pero está en ti mismo frenar este malestar, de diversas formas. Desde Blue Healthcare compartimos el mensaje que ha difundido el Colegio de Psicólogos de Madrid:

  • Lo primero de todo, es importante identificar aquellos pensamientos que te producen malestar: pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional.
  • Debemos reconocer nuestras emociones y aceptarlas: y si es necesario expresarnos y compartir cómo nos sentimos con las personas más cercanas y buscar ayuda y apoyo, hagámoslo.
  • Busca pruebas de realidad y datos fiables: cuidado con las fake news, con la sobreinformación, con dar por válido todo lo que nos llega a través de las redes sociales. Estar permanentemente conectados nos va a generar aún más nerviosismo.
  • Informa a tus seres queridos de manera realista: trata de explicar con información veraz y adaptada a su nivel de comprensión lo que está ocurriendo a colectivos vulnerables como niños y ancianos.
  • Contrasta la información que compartas: es responsabilidad de todos compartir información veraz, lo mejor es que acudamos a las fuentes oficiales de información y organismos sanitarios. No des difusión a las noticias falsas y a los bulos.
  • Cuida de ti mismo, mantén una actitud optimista y objetiva, no permitas que los pensamientos negativos se apoderen de ti: piensa que la gran mayoría de las personas se curan. Trata de llevar a cabo buenos hábitos de higiene y de alimentación, así reforzarás tu sistema inmunológico. Si puedes, introduce rutinas de ejercicio suave.

¿Y si pertenezco a la población de riesgo?

  • En este caso, debemos seguir al pie de la letra las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias. Es tiempo de confiar en nuestras instituciones, pues ellos tienen los conocimientos y los medios necesarios, además de saber bien qué es lo que tenemos que hacer.
  • Infórmate de forma realista y sin alarmismo.
  • No trivialices tu riesgo, pero tampoco lo magnifiques. Se trata de actuar con responsabilidad y equilibrio.
  • En el caso de que recomienden medidas de aislamiento, no te preocupes si sientes más estrés, ansiedad, soledad o frustración de la habitual, apóyate en tus seres queridos, mantente ocupado y conectado a ellos. Esta situación también pasará.
  • Genera una rutina diaria: trabaja desde casa, aprovecha para leer, cocinar, ver cine, hacer ejercicio…

¿Y si estoy padeciendo la enfermedad?

  • Controla tus pensamientos y no te pongas en lo peor de forma anticipada.
  • No te alarmes innecesariamente: ¡la gran mayoría de las personas se curan!
  • Si sientes miedo, apóyate en las experiencias similares que ya has vivido: seguramente has superado otras enfermedades y situaciones peores en la vida con éxito.

¡Nunca olvides que después de la tormenta viene la calma!