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Cáncer de útero: ¿cómo prevenir esta enfermedad?

El cáncer de útero (también de cuello uterino o de cérvix) es un tipo de cáncer que comienza cuando las células sanas de la superficie del cuello uterino cambian y proliferan sin control formando una masa llamada tumor (poner enlace). Se forma en la parte baja del útero y es el virus del papiloma humano (VPH) -infección de transmisión sexual- la principal causante de esta enfermedad.

El cáncer de útero en datos

El cáncer de útero es el cuarto más frecuente en mujeres a nivel mundial, y la segunda en España por detrás del cáncer de mama. Aunque la tendencia está bajando gracias a la vacunación frente al HPV y las campañas de detección precoz, la enfermedad sigue aún presente por lo que no hay que descuidar las visitas regulares con el ginecólogo.

¿Sabías que en España el cáncer de cérvix es la 11ª neoplasia más frecuente en mujeres con 1.656 nuevos casos en 2018 y 659 mujeres fallecidas por esta causa?

El VPH causa principal del cáncer de útero

La infección crónica del VPH, la infección de transmisión sexual más común, es la causa principal del  99% de los casos de cáncer de cérvix. Hay descritas más de 130 variedades de VPH de los cuales, al menos 14, se consideran como de alto riesgo para el desarrollo de cáncer. De esta forma, además del cáncer de cuello uterino, la infección por VPH es también responsable de otros tipos de cáncer como el de vulva (46%), vaginal (70%), anal (88%), pene (50%) y orofaringe (26-50% dependiendo de la región geográfica).

A tener en cuenta: este virus se da en la mayoría de la población sexualmente activa pero al ser una infección de carácter asintomático, muchas personas desconocen que lo tienen por lo que pueden transmitirlo sin tener conocimiento de ello.

Factores de riesgo para desarrollar cáncer de útero

Además de la infección por el VPH, hay otros factores que incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de cérvix:

  • Edad temprana de inicio de las relaciones sexuales
  • Múltiples parejas sexuales de la paciente o su pareja
  • Pacientes inmunodeprimidas
  • Otras infecciones de transmisión sexual como las clamidias, tricomoniasis o el herpes tipo II.
  • Toma de anticonceptivos orales
  • Tabaquismo
  • Infección por subtipo 16 y 18: tipos oncogénicos responsables del más del 80% de los casos de cáncer de cérvix a nivel global.

Sangrado y dolor pélvico, los síntomas más frecuentes

En un estadio temprano, el cáncer de cuello uterino no presenta síntomas o signos. Sin embargo, en los estadios más avanzados, podemos encontrar los siguientes:

Los más precoces pueden incluir:

  • Sangrado genital anómalo (irregular/intermitente).
  • Sangrado tras relaciones sexuales (coitorragia) o durante el examen ginecológico.
  • Flujo maloliente

Por otro lado, los síntomas más frecuentes en enfermedad avanzada abarcan:

  • Dolor pélvico o lumbar
  • Molestias al orinar (disuria) o defecar
  • Sangrado ginecológico tras la menopausia
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
  • Sangre en la orina o sangre en las heces
  • Pérdida de peso, cansancio y pérdida de apetito
  • Edema de una o ambas piernas sin otras causas que lo justifiquen

¿Cómo prevenir esta enfermedad?

La primera solución para evitarla es a través de la vacunación frente al VPH. Dado que el VPH es factor de riesgo –relacionado también con otro tipo de cánceres- se recomienda la vacunación tanto de niñas y niños a partir de los 12 años, recomendación incluida en el calendario de vacunación en España (para los niños no está financiada). También se pueden vacunar las mujeres a cualquier edad, pues les confiere inmunidad para reducir el riesgo de padecer cáncer de cérvix.

Otras prevenciones incluyen:

  • Uso de preservativos: aunque se reduce el riesgo entre un 60-70%, los preservativos no protegen las zonas genitales no cubiertas.
  • Citología mediante técnica de Papanicolaou: con esta revisión se reduce la morbimortalidad por cáncer de cérvix hasta en un 70%.
  • Citología en fase líquida: con ella se disminuye el número de muestras insatisfactorias y requiere de menor tiempo de estudio microscópico.
  • Detección del VPH: es la técnica más eficaz para la detección de la infección. Cuando se realiza junto al Papanicolau, mejora su eficacia.

¿Cómo podemos diagnosticar el cáncer de cérvix?

Lo ideal es detectarlo en fases iniciales para que, de esta forma, podamos llevar a cabo el tratamiento más sencillo y conservar el útero. A continuación, detallamos algunas pruebas diagnósticas para prevenir esta enfermedad a tiempo:

  • Exploración física y ginecológica, en el que se realiza un examen visual del cérvix con espéculo.
  • Colposcopia: permite ver, con mayor detalle, lesiones sospechosas y en el mismo acto tomar biopsias.
  • Biopsia cervical: consiste en la toma de un pequeño fragmento de la lesión sospechosa para corroborar el diagnóstico de sospecha.
  • Citología cervical (Papanicolaou)
  • Prueba de VPH

Como dato, solo hasta un 90% de las infecciones por VPH se pueden eliminar sin tratamiento durante los primeros dos años, y solo aquellas que se cronifican pueden dar lugar a lesiones precancerosas que progresen a cáncer invasivo.

 

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